30 jul 2011

5 alternativas a Ryanair

Es bien sabido que la aerolinea líder en vuelos lowcost en Europa esta llena de letra pequeña y una serie de gastos extra. Mas que abaratar los costes lo que hacen es hacernos pagar a plazos lo que valdría un billete normal en una aerolinea de toda la vida . Eso sí, siempre con los cargos extra por maletas, pago con tarjeta... la locura de no tener un asiento asignado, las limitaciones de la maleta de mano (no poder llevar una camara de fotos o un abrigo colgado del brazo), ser tratado como ganado y esa tradición de volar a aeropuertos en medio de la nada o a mas de 50 kilometros de la ciudad de destino, entre otras limitaciones de todo tipo.
Sin embargo, la gente sigue utilizando masivamente los servicios de esta aerolinea... y es que en tiempos de crisis lo primero es lo primero. No obstante, existen muchas alternativas a Ryanair, algunas incluso mas baratas y con toda segurida con muchísimo mejor servicio. 
Aquí van 5 ejemplos de diferentes rutas (ida/vuelta). El precio total del viaje con Ryanair y con las alternativas, todas como si se reservasen a fecha de hoy, 30 de julio de 2011, con fechas de viaje para el 15 de septiembre y vuelta para el 29 de septiembre*.
*Las fechas de viaje pueden variar +/- 3 días, si no hay vuelos disponibles o si se obtiene una tarifa mas economica para ambas compañias.
  • Madrid - Paris
Airfrance -  Madrid - Paris CDG                    Ryanair -  Madrid - Paris Beauveais        
                                                                    Ida 12 - Vuelta 12  - Equipaje 55 - Pago con tarjeta 6 
Precio total del vuelo i/v: 135 Euros            Precio total del vuelo i/v: 85 Euros
Bus de CDG a Paris - 8,40 € ida                      Bus de Beauveais a Paris: 32 € ida
Precio total del viaje i/v: 151,80 Euros       Precio total del viaje i/v: 149,00 Euros

  • Barcelona - Londres
British Airways - Barcelona - Londres          Ryanair -  Barcelona (Girona) - Londres (Stansted)
                                                                  Ida - 17,99  - Vuelta 17,99  Equipaje 55  Pago tarjeta  6
Precio total del vuelo: 181,58 Euros          Precio total del vuelo: 96.98 Euros
Metro Heathrow - Londres: 5,70                   Barcelona - Girona - 12 €  Stansted - Londres 10,40 €
Total del viaje: 192,98 Euros                     Total del viaje: 141,78 Euros

  • Madrid - Roma 
Easyjet - Madrid - Roma (Fiumicino)             Ryanair -  Madrid - Roma (Ciampino)
Ida - 27.99  Vuelta - 29.99 - Equipaje 35        Ida - 20.99  Vuelta - 20.99 - Equipaje 55 - Pago tarjeta 6 
Total del vuelo: 95.98 Euros                       Total del vuelo: 102.98 Euros
Fiumicino - Roma: 6 €                                   Ciampino - Roma: 4 €
Total del viaje: 107.98 Euros                      Total del viaje: 110.98 Euros

  • Barcelona - Frankfurt
Lufthansa -  Barcelona -Frankfurt                 Ryanair -   Barcelona (Girona) - Frankfurt (Hahn)
                                                                   Ida - 27.99 - Vuelta  - 42.99 - Equipaje 55 - Pago tarjeta 6
Precio total del vuelo: 189 Euros                 Precio total del vuelo: 131,98
Frankfurt Airport - Frankfurt: 3,90 €              Barcelona - Girona: 12 €  Hahn - Frankfurt: 8 €
Precio total del viaje: 195.80 Euros            Precio total del viaje: 171,98

  • Madrid - Amsterdam
KLM -   Madrid - Amsterdam Schiphol            Ryanair -   Madrid - Eindhoven
                                                                   Ida - 17.99 Vuelta - 17.99 Equipaje - 55 Pago tarjeta 6
Precio total del vuelo: 99 Euros                   Precio total del vuelo: 96.98 Euros
Schiphol - Amsterdam: 4.50 €                        Eindhoven - Amsterdam: 3.50 € bus + 17.20 € tren Intercity
Precio total del viaje: 108 Euros                  Precio total del viaje: 138,38 Euros

La ruta a Diani

Te tenías que levantar a las 6am y después de cruzar la ciudad medio dormido llegabas al infame “meeting point”, ese punto de partida donde salen todos los autobuses de Nairobi. Ahi comenzaban a aparecer los acompañantes de viaje, con caras entre acojonadas y estupefactas, probablemente preguntandose por qué diablos no habrían cogido el avión. Yo también me lo preguntaba, pero eramos estudiantes y no teníamos un duro, era eso o nada.

Conforme te acercabas a Accra Road, la ciudad parecía retroceder en el tiempo. Lo que era una metropolis puntera en África, iba pegando un vuelco de 180 grados y se convertía en una auténtica burbuja de miseria. Al final del camino, entre edificios que se caian de mierda y calles llenas de basura, se podía apreciar una mezcla de colores chillones que poco a poco iba tomando forma de autobus.

Ahi estaba, observando todo y a todos minuciosamente mientras entraba en una oficina donde todo mundo me miraba con la misma curiosidad y sorpresa. A través de una vieja ventanilla de madera, asomaba una mujer mayor, me observaba perpleja mientras lentamente escribía los nombres en los billetes. Afuera esperaban Peter y Jeshe con las maletas.

Peter apuraba su cigarrillo y al salir de la oficina, tardamos treinta segundos en subir al autobus y acomodarnos en la parte de atrás. Nos mirabamos unos a otros deseando que arrancase ya.
Una hora mas tarde de lo previsto y con el segundo conductor dormido sobre un trozo de cartón debajo de un asiento, por fin conseguimos arrancar con destino a Mombasa. Eran las 9am y comenzabamos un recorrido de 600 kilometros con la idea de llegar a la playa a la hora de comer.

El camino matinal se hizo muy ameno, una vez fuera de Nairobi se comenzaban a ver arboles de acacía y enorme baobabs a los lados de la carretera, de vez en cuando también alguna cebra despistada. Peter escuchaba su iPod mientras Jeshe dormía y yo miraba por la ventana. Corría un aire mañanero fresco realmente agradable y, entre el madrugón, el silencio y la monotonía del camino comencé a quedarme dormido.

Me apoyé sobre la ventana del bus y al cabo de unas horas comencé a sentir unas vibraciones que cada vez subían con mayor intensidad por mi cabeza. Al abrir los ojos, había desaparecido la carretera en la que ibamos. Nos encontrabamos en un camino de terracería que se asemejaba mas a un paraje lunar que a una autovía. El calor comenzaba a apretar y la humedad del ambiente se daba a conocer; el aire acondicionado del autobus iba averiado, menos mal que ibamos en uno de primera clase.

Sobre las 15 horas comenzamos a desesperarnos, el camino se hacía interminable y cada vez hacía mas calor, estaba claro que no ibamos a llegar a la hora de comer. Peter y Jeshe, como buenos hermanos, no paraban de pelearse y yo me limitaba a reirme de la situación.

Después de unos minutos el autobus hizo su primer parada. El segundo chofer, que inexplicablemente seguía dormido debajo de aquel asiento, por fin dió señales de vida y abrió las puertas del autobus. Nos bajamos en lo que parecía una estación de servicio en medio de la nada. Mientras Jeshe y yo comprabamos agua y enseres que tuviesen pinta de haber pasado algun control sanitario, Peter se dirigió al baño en contra de nuestro consejo de elegir un matorral.

Jamás podré explicar la cara con la que Peter volvió del servicio. No me quiero imaginar lo que vería dentro. Nunca se lo preguntamos y tampoco nos lo contó; de todas las formas, se lo habíamos advertido. Después de comer algunos bocadillos que llevabamos preparados nos montamos de vuelta en el autobus dispuestos a sobrevivir lo mejor posible al segundo round.

Empezaba a caer la tarde, bajaba el calor y los mosquitos empezaban a rebolotear. Quien iba a imaginar que un viaje que había empezado tan comodo y tranquilo se iba tornar en semejante infiernillo. Comenzabamos a acercarnos a la costa y al pasar despació por los agujereados caminos de los pueblos, se formaban en torno al autobus muchedumbres de lugareños intentando vender todo tipo de objetos y alimentos a través de las ventanas. Cuando el bus conseguía salir de entre la masa de gente, los niños corrían sonrientes detrás de el, mientras agitaban las manos al aire gritando, “Kwaheri”.

Un par de horas mas tarde por fin llegabamos a Mombasa. Eran las 21 horas y tras doce horas de viaje nos encontrabamos en una situcación similar a la del principio, solo que esta vez de noche, cansados y a la caza de un taxista que no intentase timarnos y que pudiese llevarnos a la playa de Diani.
Nos montamos finalmente en el primer taxi que nos dió un precio medianamente descente. Parecía que nos quedaba otra hora de camino hasta la playa donde habíamos alquilado la casa, ya nos daba igual, todo lo que queríamos era llegar.

Se comenzaba a notar ese aroma a brisa marina, entraba el aire fresco por la ventana del taxi y fuera no se podía ver nada. Estaba oscuro y parecía que nos internabamos mas y mas en una especie de selva, aquello no se parecía en nada a ninguna playa que hubiese visto antes. No se veían hoteles, ni discotecas, solamente arboles y palmeras que parecían interminables. Me preguntaba donde estaría el mar.

Al llegar a la casa caimos absolutamente rendidos. Intentábamos asomarnos por las ventanas en busca de alguien, pero no había movimiento. Todo lo que se podía sentir era una profunda soledad en medio de un oscura noche y un gran silencio solo interrumpido por el lejano sonido de las olas.
Al día siguiente, esto fue lo que vimos al despertar.

16 mar 2011

Breve Historia de un Hipopótamo

Atención al surrealismo.

Normalmente, cuando se escucha alguna noticia sobre hipopótamos se habla sobre su tamaño, peso, colmillos, agresividad y demás características de tan descomunal animal. En algunas ocasiones, los medios también afirman que son el animal mas peligroso y que mas muertes humanas causa por año… Esta historia no tiene nada que ver.

Un hipopótamo resulta muerto en la Waiyaki Way

Así pone un pequeño recuadro de un diario keniano. La waiyaki way es la avenida principal de la capital. ¿Qué hace un hipopótamo en la arteria principal de la ciudad? Buena pregunta.

La noticia pone que el hipopótamo fue atropellado por un “matatu”, un pequeño, exótico y colorido microbus que suele ir atestado de gente. Pero va mas allá, narra como el hipopótamo resultó muerto y los pasajeros del matatu salieron ilesos de semejante accidente; al parecer, viajaba tal cantidad de gente en el matatu que al colisionar el vehículo los cuerpos se amortiguaron unos a otros provocando que saliesen ilesos.

Cuando la policía fue a investigar los hechos se encontró únicamente con el esqueleto del hipopótamo. Entre pasajeros y ciudadanos se encargaron de cortar hasta el último trozo de carne del animal.
El día que pensabas que habías visto todo, llega un periódico de Kenia y te paga una bofetada. ¡Que viva el surrealismo!